La lucha de clases en el siglo XXI (Parte II)
Tras la quiebra del patrón oro, ese medio de producción evoluciona de una manera increíble: pasa de oro a papel, de dato para los gobernantes a variable política y con ello se reproduce el esquema marxista originario. Para un grupo minoritario –la tercera y nueva clase- el dinero es un objeto de comercio al que aplican la teoría convencional del valor según la cual el valor de las cosas depende de su utilidad y su rareza. Para esta tercera clase conviene que el dinero sea escaso y caro con lo cual dan base doctrinal a la teoría según la cual conviene que el dinero sea escaso y caro para que valga mucho. Para la otra clase –empresarios y trabajadores– el dinero es un medio de comercio y conviene que sea abundante y barato para que sea abundante y barata la producción de cosas. Ya tenemos un paralelismo perfecto con el marxismo originario. La sociedad dividida en dos clases antagónicas y en lucha nacida de la evolución del medio de producción que no podía haber evolucionado nunca bajo el patrón oro.
Como decía al principio el acierto del título de mi obra se verifica en la actualidad. El sector financiero explota y oprime al sector real: las empresas no obtienen financiación –causa de la crisis actual– mientras los políticos sacrifican todo a los mercados. Los que viven de producir cosas y bienes están bajo el dominio de los que manejan el dinero que nace de esa producción de cosas. Pero en “la lucha de clases en el siglo XXI” hago otra proclama trascendente que hasta ahora nadie ha hecho: liberalismo y marxismo son doctrinas complementarias en cuanto el primero descubre y proclama los bienes del mercado y el segundo proclama y descubre los males que hay en ese mismo mercado. Se trata de una inadvertida división del trabajo por cuanto el liberal, en su planteamiento es compatible con que dentro de ese esquema haya unos que exploten a otros y a su vez el que proclama dicha explotación no niega que el mal que describe no coexista con una libre competencia que beneficia a todos, incluso a los explotados. Cuando dos filósofos analizan un mismo fenómeno y uno ve lo bueno y otro lo malo los dos son complementarios e integrables. La sangre, sudor y lágrimas que ha creado la lucha entre liberales y marxistas nace de que los intérpretes de ambas escuelas la han interpretado como no lo hicieron sus fundadores.
Recomendamos: La lucha de clases en el siglo XXI
[Escrito por Manuel Funes Robert]

El problema más común en la gente es hacer una montaña de un grano de arena, es, como decía Cervantes de Don Quijote, ver un gigante donde sólo hay un molino, ver problemas donde no los hay. Pero más grave es no ver los problemas cuando los tienes delante.
1. Matar al león de Nemea y tomar su piel
Cada discurso de Zapatero es una constante carta de deseos a los Reyes Magos, sin soluciones, sin sentirse redimido por todos los errores cometidos. Nuestro querido presidente no hace otra cosa que hablar al mismo ritmo, decir las mismas cosas y evitar ciertos temas.
Pues estamos equivocados, el oráculo guía de Zapatero es… SUPERTRAMP, su grupo de música favorito, y toma como referencia su discografía.
¿Qué necesidad tiene España de gastarse 90 millones de euros en la presidencia de la UE? ¿acaso no hay donde gastarlo en España? ¿acaso el paro o la sanidad no necesitan alguno de esos millones? No entiendo por qué nos hará más europeos iluminar la puerta de Alcalá de Azul o montar un espectáculo de luz y sonido tras las campanadas de noche vieja en la puerta del Sol. Cada españolito se gastará 2€ en pagar la presidencia española, dos euros que pagarán los mileuristas, los parados, los jubilados y los pocos, muy pocos, que no saben que es la crisis.
(ZP en su despacho leyendo el resumen de prensa).
* Toma el dinero y corre: Cuenta la manera en la que los alcaldes utilizan
