¿Algo bueno en la reforma laboral?
En la variedad y cantidad de comentarios sobre la reforma laboral, hay un argumento que se cita muy poco y que resulta favorable a la reforma en la manera que se ha presentado. Hay una reducción variable y pequeña del coste del despido para los nuevos contratos respetando la legislación antigua los que estén trabajando. El argumento al que me refiero es que ninguno de los 4,5 millones de parados, puestos a elegir entre continuar en el paro o aceptar una reducción del coste del despido aceptarían sin duda el recorte a cambio del puesto de trabajo.
Este argumento es irrebatible y aunque no hubiera otra razón es suficiente para justificar la reforma. Es verdad que como dice Fernández Toxo lo que crea puestos de trabajo es el crecimiento que no sabemos si con la reforma va a aumentar o disminuir. Pero esta duda no priva de valor al argumento que hemos dado ante una oferta de trabajo por parte de la empresa a cambio de una disminución de la indemnización por despido.
Simultáneamente se plantea el tema de las pensiones y en este caso existe una escuela que dice que si no se cambia el sistema no se podrán pagar las pensiones. Es otra falsedad argumental pues siempre la fecha de jubilación se acomoda en sus movimientos a la duración media de capacidad de trabajo que no es fija, sino móvil. Es falso que cada vez haya más viejos; hay cada vez más jóvenes. El fenómeno que vivimos es el la juventud se prolonga y la vejez se aleja. Y al mantener fija la fecha de jubilación lo que hacemos es convertir por ley en pasivos a una muchedumbre que puede y quiere seguir siendo activa. Con lo cual lo que hacemos es disminuir los ingresos naturales nacidos del trabajo y que pueden seguir creciendo para aumentar de una manera artificial los gastos de sostén de una vejez cada vez menor en cantidad, teniendo en cuenta que en esta materia lo decisivo es la evolución natural de la vida humana que cada día está más lejos de la vejez.
En la época de Bismark, la edad media del alemán era de 40 años. Hoy en día la población que cumple 50 años no tiene ninguna relación con los que tenían 50 hace 40 años y no se les puede condenar a prejubilarles en la plenitud de su capacidad para el trabajo.
[Escrito por Manuel Funes Robert]
Las etapas de la vida, juventud, madurez, vejez las impone la biología y no las leyes. Cuando Bismark, en los años 70 del siglo XIX inventa la jubilación a cargo del Estado, la vida media del alemán era de 40 años. Hoy nos acercamos al doble de dicha cifra y como no solo crece la cantidad de vida, sino al mismo tiempo su calidad, el fenómeno que estamos viviendo es que la juventud se prolonga y la vejez se aleja y en consecuencia cada vez hay mas jóvenes y no cada vez más viejos.
