Dosis de realismo
Yo sinceramente lo digo, estoy cansada de las malas noticias. Mi optimismo se ve diariamente golpeado y no hay fuerza (ni la del jedi) que se resista a esto. Pero en lugar de sentirme derrotada, prefiero ver las cosas con perspectiva y con el realismo que se requiere:
* Realismo I: Aunque muchas empresas están saliendo de las pérdidas, su situación sigue siendo extremadamente delicada. En un sólo día tres gigantes han anunciado miles de despidos: Las británicas HSBC (1,700 empleos), Royal Bank of Scotland (3,700) y la líder estadounidense Jonhson & Johnson que, en un intento por ajustar costes, despedirá a nada menos que el 7% de su plantilla. Sí, en un sólo día, se han anunciado más de 13.000 despidos.
* Realismo II: La Comisión Europea acaba de quitarme la ilusión del crecimiento para España en 2010. Ha dicho que creceremos en 2011 y no contenta con esto ha afirmado que deberemos soportar una tasa de paro del 20,5%. Es más sus profecías, perdón predicciones, se sustentan en: “la recesión ha tenido un fuerte coste en términos de empleo y déficit público, que puede conducir a un alto desempleo de larga duración y a un agudo deterioro de la sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo”.
* Realismo III: El FMI ha dicho hoy también que España es uno de los países que en las próximas dos décadas tendrá que hacer un mayor ajuste presupuestario, con subidas de impuestos o recorte de gastos. ¿La razón? el deterioro “rápido” de sus cuentas fiscales. Sí, el FMI prevé que la deuda en España alcance el 69,6% del PIB en 2010 y que el déficit primario sume un 11%.
Estas son, entre muchas otras tantas, las dosis de realismo a las que (nos) enfrentamos a diario. Y es este mismo realismo el que necesitamos para hacerle frente. Pero en este país pocos parecen estar enterados… ¿eres uno de ellos?
[Escrito por Mariela Béjar]
Podemos recordar algunas declaraciones de Zapatero desde 2008 diciendo que, “en el próximo trimestre se empieza a crecer”, “que ya hemos tocado fondo”, aunque lo único demostrable, es que el gobierno pone especial énfasis en “seguir cavando para continuar tocando fondo”.
El que fuera en su momento el hijo pródigo, el único español que ha conseguido alcanzar el cargo de director gerente del Fondo Monetario Internacional (y que también decidió dejarlo) ha salido nuevamente a la palestra y esta vez para hacer algo que muy pocos saben hacer: “dejar de cuestionar tanto y proponer medidas”.
