La mortandad en carretera vista desde la física
La tercera causa de muerte –cáncer, corazón y carretera– figura constantemente entre los avisos pidiendo prudencia, invocando como causa principal la velocidad. Paco Costas, que hace décadas nos presentaba en TVE un espacio orientado a evitar accidentes, repetía esta frase: “Evite a cualquier precio el choque frontal”.
La energía de un cuerpo en movimiento su masa multiplicada por el cuadrado de su velocidad. E=V2. En marcha a pie normal, si llegamos a 2 Km/h, nuestro peso en un impacto se multiplica por cuatro y por nueve si andamos a paso ligero, 4 Km/h.
En una colisión frontal de coches, cada uno impacta al otro con una energía que es su peso multiplicado el cuadrado de 80, 90 o 100.
Entendemos que la divulgación de esta cifra puede reforzar mucho la prudencia.
¿Qué ocurriría si un móvil se mueve a la velocidad de la luz (300.000 km por segundo)?. Prácticamente diez vueltas a la tierra por segundo por uno cualquiera de sus meridianos. El átomo se llamó así durante siglos porque se entendía que no era posible reducir en la materia más sus partes (átomo quiere decir sin partes). En la desintegración del átomo hay colisiones entre partes del mismo que se mueven a esa velocidad y que lo hacen con una energía que es su peso ínfimo multiplicado por el cuadrado de 300 000. Quien descubrió estas colisiones en caso de desintegración del átomo fue Einstein, que asombrado por lo terrible de su descubrimiento pensó en no comunicarlo por miedo a que se convirtiera en la base de lo que después fue la forma atómica.
Sorprendentemente, el movimiento al andar a pie y la bomba atómica están regidos por la misma ley.
[Escrito por Manuel Funes Robert]
