El Estado madrastra
Paternalismo es la “tendencia a aplicar las formas de autoridad y protección propias del padre en la familia tradicional a relaciones sociales de otro tipo; políticas, laborales, etc”.
En la familia tradicional los papeles del padre y de la madre son muy distintos: la autoridad materna es más “cercana”, detallista e indulgente, pero a la vez tiende a entrometerse en lo más íntimo de los hijos. Entonces, maternalismo sería la tendencia a aplicar las formas de autoridad y protección propias de la madre en la familia tradicional.
Por último tendríamos la figura de la madrastra, que para Carl Gustav Jung es la proyección negativa del arquetipo de la madre. No precisa de explicación, pues queda bien retratado en cuentos tradicionales llevados al cine por la genialidad de Walt Disney.
Que el Estado aplica “formas de autoridad y protección” cada vez en mayor medida (¿paternalismo?) es una evidencia. Que su forma de aplicación es blanda –gradual y precedida por un sermón repetitivo en los medios de comunicación– y se inmiscuye en la esfera de lo íntimo (¿maternalismo?), también. Y que tras su supuesto interés por nuestra salud y seguridad se esconden intereses bastardos (¡madrastralismo!), es una realidad contrastada.
El Estado madrastra se preocupa por nuestra salud y seguridad, como cuando nuestras madres nos ajustaban la bufanda en las frías mañanas de invierno o nos agarraban la mano al acercarnos a un semáforo. Pero a diferencia de ellas, el estado-madrastra lo hace de manera que siempre saca beneficio propio, a nuestra costa. Cobra unos impuestos abusivos para que no fumemos, para que contaminemos menos (carburantes), o nos multa si no llevamos el cinturón de seguridad.
Y su interés por nuestra salud aumenta, curiosamente, cuando caen los ingresos públicos.
[Escrito por Javier Pérez]
